• Luz y Gael

Tu comunicación interior


Hablamos y hablamos, hacia dentro y hacia afuera. Con nosotros mismos y con los demás. Pero no nos escuchamos con atención. Y como no hemos desarrollado la virtud de escucharnos, tampoco hemos avanzado en la de escuchar a los demás. El ruido interno genera turbulencias, ondas sonoras que interfieren en nuestra escucha activa. ¿Desde qué lugar escuchamos entonces?, ¿desde la mente o desde la luz, despejada de hojarasca, de nuestro corazón? Casi siempre lo hacemos desde la relación que tenemos con nosotros mismos, desde nuestro ego. De esta forma, llevamos a la relación con los demás nuestras limitaciones y nuestra visión distorsionada de la realidad. En vez de ofrecer atención, empatía, amplitud, grandeza, posibilidad, llevamos restricción, negatividad o queja. Aplacamos nuestros sueños y, por ende, aplacamos los de los demás.

Tenemos que estar en paz con nosotros mismos para poder llevar paz a las personas que nos rodean.

Levantamos una barrera que nos separa de la comunicación transparente y sanadora con nuestro Ser. Es una especie de neblina que eclipsa nuestra visión clara, nuestra escucha sincera. Con esto, generamos una relación artificial y primaria con nosotros mismos y con los demás. Nos quedamos estancados en la pantanosa superficie y nos perdemos las mejores cosas de la vida. Nos perdemos cómo lo sutil, lo valioso, se despliega en cada ser vivo.

Para advertir la presencia es necesario el silencio. Silencio para poder escucharnos y para poder separar fructíferamente el heno de la paja, aquello que nos hace bien de aquello que no, lo que es verdad de lo que no. Si te unes con lo latente, con tu punto de confianza y de verdad, estarás conectado a tu Fuente y podrás fluir en consonancia con tu música interior. Te transformarás entonces en un elemento de virtud.

En vez de reaccionar podrás accionar, dejarás de querer tener la razón para preferir sentirte en paz. Comenzarás a dejar que cada persona sea y se exprese como es sin interferir o querer imponer tu postura o consejo. Preferirás, en muchas ocasiones, escuchar en vez de querer ser el protagonista de la escena. Te darás cuenta que más importante aún que lo que te está diciendo la otra persona, lo es toda esa información oculta que te muestra desde donde está hablando, cómo se encuentra en ese momento, qué necesita en realidad. Sabrás pues, qué tienes que decir y cómo tienes que actuar.

El silencio te aporta paz y profundidad, dos valiosas virtudes que necesitarás para vivir la vida en plenitud. Prueba a ser en vez de a accionar, a esperar en vez de desear, a nutrirte de lo que es bello y estable en ti para poder así observarlo en los demás.

Permítete ser feliz para poder así derrochar felicidad.

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